He tardado lo suyo en volver a escribir en la blogosfera, pero la verdad es que tenía ganas. Me entraba el gusanillo cada vez que venía a leer algunos blogs de los que sigo y al final he sucumbido. Por eso y porque alguien lo ha hecho posible. La peazo plantilla de este blog es gracias a
Sergio, así que como no podía ser de otra forma, la primera entrada va dirigida a el. Tengo que recuperar el ritmo, así que va a ser cortita.
Fue el primero con el que entablé una relación en la blogosfera. El 8 de abril de 2008 (sí, acabo de tirarme veinte minutos buscándolo). Casi tres años y parece que fuera ayer. Así no es de extrañar que sea de los pocos capaz de retener algunas de esas ideas chorras que se me pasan por la mente de vez en cuando y no puedo evitar plasmar por escrito.
Hace unos meses conseguí que se reenganchara al Facebook (¿acaso lo llegaste a dudar?), incluso nos fuimos a comer juntos y nos conocimos personalmente, algo que no deja de ser raro. Siempre imaginé que nuestro primer encuentro sería en uno de los pasillos de Fnac peleándonos por un libro de Marian Keyes o una película de Sexo en Nueva York cual marujas luchan por un jersey de El Corte Inglés el 7 de enero.
Es mi diseñador gráfico de cabecera, aunque no consigo que haga la web que yo quiero. Y yo estoy segura de que me convertiré en su personal shopper. Tiempo al tiempo. Bueno, mejor dicho su asistente de moda, porque si un muffin es una magdalena un personal shopper no deja de ser un asistente de toda la vida.