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domingo, 7 de septiembre de 2014

Vuelta a la rutina, que vuelve con sorpresa

Por lo general la gente hace propósitos el 1 de enero (perdón, al día siguiente) o el 1 de septiembre. Yo soy de las que llega tarde a eso de preparar los propósitos y lo que hago el 1 de septiembre, con eso de volver a la rutina, es empezar a pensar en mis nuevos propósitos para el curso/temporada/año/franja previa a las próximas vacaciones. También leer (y reírme mucho) con artículos en que te dan consejos para hacer más amena y divertida la vuelta a la rutina.


No es que yo sea así de dejada, es que el 8 de septiembre en Asturias es fiesta y, seamos francos, no compensa ponerse a pleno rendimiento cuando sabes que tienes un puente por delante. Así que así me encuentro yo hoy, envuelta en la vuelta a la rutina un día antes de lo previsto.

Ya anoche me sentía yo demasiado productiva mirando cosas atrasadas y esta mañana he empezado a organizar y gestionar cosas. Una mañana de domingo dedicada a eso. Y entre las cosas que había que revisar estaba el blog. Qué hacer con el blog, concretamente. Pues a echarle un ojo. 

Vuelven, como no, los propósitos de actualizar de seguido, darle cierta continuidad y quizás, incluso, centrarlo en una temática concreta (alguno que yo me sé estará así o_O al leer esto). Vamos mejorando, porque lo que he desechado por completo es cambiarle la imagen. Con lo que me gusta a mi la máquina de escribir rosa.

Y ahí fue donde me encontré la sorpresa: han desaparecido todas las fotos del blog. Bueno que quizás sería más adecuado decir que he hecho desaparecer todas las fotos del blog con mi extrema necesidad de tener limpio el móvil y tener espacio libre. ¿Para qué quiero tener aquí las fotos de los blogs? Todas eliminadas. Y mira que me llevó tiempo y trabajo, pero...

Así que ahora no me ha quedado otra que en actividades de vuelta a la rutina está: recuperar fotos borradas de todas las entradas. Cosas de volver un día antes. Ya tuve tarea.

lunes, 9 de enero de 2012

La libreta roja de la coctelera

Lo de año nuevo vida nueva a mi este año me está viniendo que ni al pelo. Pero como esos cambios son malos y es aún peor darle tantas vueltas a la cabeza con el tema voy a centrarme en el propósito que me marqué antes de que acabará 2011 (nunca pensé que iba a desear que volvieras): recuperar el blog, con mayor continuidad, y dedicar más tiempo a hacer lo que me gusta.

Una de las cosas que más me gustan en este mundo es leer (aunque he de reconocer que cada vez lo hago menos, porque no me llegan las 24 horas que tiene el día), seguida de escribir. Es por ello que estudié periodismo. Mi vocación por ser plumilla llegó cuando empecé a trabajar en ello; antes lo único que quería era escribir. Y ahora lo hago mucho. En el trabajo, en los blogs, para mi...

Problema: la inspiración es un poco traicionera y no siempre aparece cuando se la llama. Y un escritor sin inspiración (da igual que seas un novelista que un periodista de provincias) no es nada, os lo puedo asegurar. Las musas, como cantaba Serrat, no suelen venir cuando las necesitas, sino cuando menos te lo esperas o en los momentos más inoportunos. Y las ideas se te suelen olvidar para cuando te pones con ellas.

Es por ello que a partir de ahora (esta mañana ya lo hice) aprovechando que suelo andar con maxi bolsos voy a añadir un elemento más a todo el lote de cosas que llevo conmigo: una libreta. ¿A que os esperabais otra cosa? Aún así, ¿no me digáis que no es mona?


Eso de escribir en las servilletas de los bares es muy romántico pero poco práctico (¿os habéis dado cuenta de que desde que empezó la crisis las racanean mucho?)y lo de apuntar las cosas en la blackberry ni os cuento, porque luego no me acuerdo donde están guardadas las notas. En mi libreta quedará todo mucho mejor y, sobre todo, más organizado. Me falta crearle secciones.
Así que he decidido volver al estilo tradicional de lápiz y papel. En este caso libreta roja con páginas en blanco para no estar limitada por las cuadrículas ni las rayitas. Y el lápiz lo cambiaremos por una pluma, que he de confesar que hoy se me olvidó meter en el bolso.

Desde ahora no habrá idea o inspiración que se me resista y en cuanto me llegue a la mente podré escribirla rápidamente. Eso incluye cosas para pasar luego al blog o a textos propios. Incluso podré improvisar la lista de la compra, que hay que reconocer que cada vez tengo menos memoria.
 

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