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martes, 29 de diciembre de 2015

Las series que vería en 2016 si me las hubiera perdido en 2015

No había pensado escribir este post, en parte porque no suelo hacer mucho caso a las listas de lo mejor/peor/mejorable/a mi no me gusta del año y en parte porque el blog está de vacaciones desde hace unas semanas.

Pero a la vista -de soslayo- de algunas listas de las mejores series del año han saltado las alarmas al no ver algunas de las que a mi más me han impresionado. Así que ahí va mi lista: las cinco series que vería en 2016 si no las hubiera visto en 2015.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Cosas que fallan en Friends 10 años después

Pongamos en situación. Como casi cualquier treinteañero de este país yo vi Friends hace más de 10 años. En 1997 Canal Plus empezó a emitir la serie (tres años después de que se estrenara en NBC) y el último episodio se vio en España en 2005, un año después que en Estados Unidos.

Desde entonces he visto una innumerable cantidad de reposiciones. Primero en el propio Canal Plus que cuandoo no tenía capítulos de estreno tiraba de los ya emitidos, luego los maratones en Cuatro, Factoría de Ficción, Paramount Comedy...

Después de tanto tiempo no es sorpresa si digo que es de mis series favoritas y que tenía muchas ganas de ver cómo había envejecido. Por sorprendente que parezca lo ha hecho muy bien, aunque ciertas cosas rechinan. Así que en las últimas semanas cumplí con mi propósito de revisionar Friends, con sus 236 episodios. Uno detrás de otro.

viernes, 23 de octubre de 2015

Las cinco series que más hambre provocan

Las series de televisión son capaces de provocar angustia, deseo e incluso que uno se identifique con los personajes y tramas que en ellas transcurren. Pero también son capaces de provocar una hambre descomunal que bien podría asociarse a la gula.

Ríase usted de los desayunos patrocinados de Médico de familia o Los Serrano. Hay capítulos (de series americanas, casualmente) que en cuanto uno acaba de verlos, incluso antes, siente la imperiosa necesidad de comer como si no hubiera mañana. Ya fuera lo que ahí se ve, ya sea otra cosa. 

Y sí, por lo general el objeto de deseo está cargado de grasas y no de verduras y pescado a la plancha. Una curiosidad más: entre las cinco series que más hambre provocan de la televisión en ninguna hay protagonistas del mundo culinario, como pudieran ser Friends o Kitchen Confidential.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Diccionario para dártelas de seriéfilo pro

Ser seriéfilo está de moda y lo creáis o no es un tema de conversación de lo más socorrido. Sirve tanto para las típicas escenas de ascensor como para ligarte al compañero pelín friki de la oficina. Ver series es algo que más o menos todos hacemos, pero dárselas de seriéfilo (profesional) requiere de algo más.

No hace falta siquiera que te hayas visto todas las series de David Simon, ni que seas capaz de recitar los diálogos de The West Wing. Ser seriéfilo, en ocasiones, se trata de aparentar y para conseguirlo lo que necesitas es un buen vocabulario, que te haga quedar como un entendido.

La temporada seriéfila en España ya ha empezado esta semana y la de Estados Unidos está a la vuelta de la esquina así que este es el momento perfecto para presentarte el diccionario para dártelas de seriéfilo profesional. Es una herramienta válida para ligar, aunque no me hago responsable de que funcione al cien por cien. Todo será probar.

jueves, 16 de julio de 2015

Las 10 cosas que nos ha enseñado Sexo en Nueva York de la vida

El verano es tiempo de revisionados para la gente con tendencia a ver muchas series al cabo del año. Y aunque este año no ha caído Sexo en Nueva York es una de esas series idoneas para la temporada estival. Es cortita, ligera, no tienes que fijarte en si hacen planos secuencias cuando Carrie se cae al lago... Tiene muchos puntos a favor y encima muchas cosas que nos ha enseñado de la vida y que es bueno recordar.

HBO empezó a emitir Sexo en Nueva York en 1998 y a España llegó ya empezado el nuevo milenio y de la mano de Antena 3, que la ponía los miércoles a eso de las 2 de la mañana (esto sí que es de ser fan y no lo de la final de Lost). Luego Cosmopolitan la echaba a todas horas (mucho más llevadero). Para poneros en situación de cuánto hace que la vimos y que por entonces yo era una veinteañera que sabía poco de la vida.



miércoles, 27 de mayo de 2015

¿Una reunión de Friends (y otras series)? No, gracias

Que igual soy un poco talibán, no os digo yo que no, pero la moda esta de recuperar una serie de hace 10 ó 20 años y hacer una reunión con sus antiguos actores se nos está yendo de las manos. Es bonito una vez, pero en lo que llevamos de año he perdido la cuenta de cuántas llevamos anunciadas o rumoreadas, eso sin contar con la de Friends, que si cada X meses no se habla del tema parece que no sobreviviremos.

Y lo digo reconociendo que tengo la suerte/desgracia de que todas de las que se habla me encantaron en su época. Suerte porque todos queremos saber qué pasó con aquellos personajes, cuántas broncas habrán tenido desde que acabó la serie Rachel y Ross o si Rory Gilmore es la directora de The Times. Pero le veo cosas negativas más allá de saciar curiosidades varios.


jueves, 9 de abril de 2015

Hoy quiero confesar que...veo series españolas

Hoy quiero confesar que yo veo series españolas... y norteamericanas y nórdicas y británicas, incluso italianas. Y este año me he propuesto firmemente ver alguna francesa aunque los subtítulos no están mucho por la labor.

Si me seguís en Twitter puede que se os acabe de caer un mito (¿cómo puede ver series españolas sabiendo apreciar la calidad de las extranjeras -estadounidenses, básicamente?). Si me conocéis algo más estaréis muertos de la risa porque, al igual que muchos vosotros, crecí viendo series españolas y luego descubrí las que llegaban de Estados Unidos. Nota mental: un día tengo que dedicar un post a La 2 y a Canal Plus en abierto.

Yo veo series. Puede que no entienda mucho o que no tenga criterio tenga un criterio diferente a otros (ya sabéis de mi adoración absoluta por las mamarrachadas) pero lo que nunca he hecho ha sido juzgar una serie por su nacionalidad. Bueno, salvo que tenga que vérmelas para encontrar subtítulos. Que eso son palabras mayores.

Su argumento, sus actores, su estética... pueden hacer que me plantee ver o no una serie. Pero una vez que veo el primer capítulo lo que importa es que me guste, principalmente que me entretenga. Que a veces nos olvidamos que el objetivo con el que nació la televisión (y por ende todo lo que emite) fue entretener al público. Y si echo cuentas de manera proporcional abandono tantas series españolas como extranjeras.

viernes, 13 de marzo de 2015

Nueva obsesión: "¿No me digáis que esta mujer es de mi edad?"

Según pasan los años a la gente le salen manías, obsesiones, que no siempre son fáciles de controlar y mucho menos entendibles por el resto de humanos que te rodean. Hoy vengo a confesar la mía. Bueno, una de las mías, la más reciente. Esa que probablemente cualquiera que me siga en Twitter lleva notando desde hace ya varias semanas.

"¿No me digáis que esta mujer es de mi edad?" "Decidme que aparenta mayor, que las de su año no tenemos esa cara" son algunos de mis tuits. Pues sí, me ha entrado la crisis de la edad. No es que me preocupe los años que tengo ni los que ya he pasado, sino el descubrir el aspecto que tienen algunas personas de mi misma edad y que podría tener yo misma aunque no lo vea en el espejo.
Yo tenía esa edad cuando se grabó el último QQCCMH, aviso a perspicaces.

domingo, 15 de febrero de 2015

Por qué gustan las series mamarrachas, perdón los guilty pleasures

Hay ocasiones que parece que uno va por la vida justificando lo que hace. Lo que ve, lo que dice, lo que lee,... Si perteneces al grupo de los seriéfilos (ahora está de moda llamarse así, antes simplemente eras el tío raro que se pasaba horas viendo la tele) parece que estás obligado a ver ciertas cosas y a denostar otras tantas.

Me explico. Breaking bad y Mad men son el santo grial de la televisión y a series tales como Pretty Little Liars o Beauty and the beast (y todo el catálogo de CW, así como cualquier española) únicamente puedes referirte para pedir su cancelación, ponerlos como ejemplos de productos de tan baja calidad y, por supuesto, tachar de series inferiores a quien los ve.

domingo, 14 de diciembre de 2014

La burbuja de los blogs de moda, deseries,... El día que exploten todas

La burbuja de los blogs, la de los seriéfilos-reconvertidos por obra y gracia en críticos televisivos, incluso la de los community manager... Por suerte, y por desgracia, las he conocido todas, y a buen seguro que hay otras muchas que no he conocido de cerca pero que han surgido de un modo similar y tendrán un final parecido. Las razones que explican su nacimiento son las mismas y a buen seguro que el día que desaparezcan ocurrirá lo mismo: volveremos a ser como antes.
Los blogs se generalizaron hace más de 10 años y, sin embargo, ha sido en los últimos cinco o seis años que se empezó a hablar de burburja bloguera. Con los community manager otro tanto, al igual que los seriéfilos, que proliferaron a la sombra de la generalización de páginas de descargas y torrents. ¿Qué tienen todas estas burbujas en común? Que son gratuitas, siempre y cuando cuentes con una conexión a internet, y una forma de matar el tiempo.

Esto está relacionado con el hecho de que nacieron en el momento en que se gestó la gran crisis económica, con lo que eso significa: más gente, sin empleo sin nada que hacer y mucho tiempo libre delante del ordenador. Eso y la golosa idea de querer ser como Isasaweis: convertir un hobbie en un modo de vida. Algunos lo consiguen, pero lo cierto es que son muy pocos en comparación con la cantidad de personas que lo intentan.

Pero no pasa nada por intentarlo. Hacerse un blog es gratis, no exige ni siquiera un compromiso de publicaciones para poder tener tu propio espacio en la red, en la que ofrecer consejos, reviews y opinar como si fueras experto en la materia. ¿En qué materia? Eso da lo mismo. Porque puedes saber de maquillaje, de producción audiovisual e, incluso, de emprendimiento sin saber siquiera maquillarte, haber visto una serie que no fuera española ni estadounidense, ni, mucho menos, haber puesto en marcha un negocio por tu cuenta. De las blogers que se creen nutricionistas ya os hablé.

Eres capaz de aleccionar a todos sobre qué deben hacer en las redes sociales -al fin y al cabo eres un community manager porque tuiteas mucho-, cómo deben vestirse o qué deben contratar las cadenas de televisión, que han de seguir única y exclusivamente tu criterio para hacerlo. ¿Los motivos? Te crees más listo que otros y que tu opinión ha de prevalecer por encima de la del resto de mortales. El por qué lo crees es algo que aún no he logrado comprender, y mira que me intriga.

El problema no es que tú te lo creas es que haya quien te aleccione. Y con 'que haya' me refiero a empresas que tiran de blogueras de moda para promocionar en sus redes sociales lo mismo champú que tampones (quedé traumatizada con cierta actividad de Tampax, lo reconozco) o leche, cacao, avellanas y azúcar. 
En el mundo de los seriéfilos esto son las cadenas que invitan a actos a todo aquel que dice tener un blog de televisión por el mero hecho de que se escriba de su nuevo producto. En ambos casos ocurre lo mismo, que hemos llegado a un punto se les ha ido de las mano a quien invitar y ya no tienen cabida en los saraos tantos blogers como quisieran. También puede ser que hayan dejado de ser tan rentables como se creían y vale más invitar a dos que a 200.

Y a ver quién es el guapo que le explica a uno que es que su blog tiene 200 visitas al mes y la bitácora del de al lado 200.000 y por eso a él lo invitan y a ti no.Conste que yo, a la que no le va nada en este tipo de sarao lo he intentado varias veces y han acabado poco menos que mordiéndome.

Porque una cosa es que tu blog sea de andar por casa, pero otra el tamaño de tu ego. Hay veces que parece que cuanto más pequeño, más ego. Tanto que un bloger seriéfilo cobra en ego en vez de dinero -parece ser que hay algún otro que sí cobra en metálico.

Cuando no te recompensan económicamente ni tampoco cubren tus cotas de egocentricidad te desmotivas, ves que no es posible conseguir tu objetivo de convertirte en Isasaweis e, incluso, puede que para entonces hayamos salido de la crisis y hayas encontrado un trabajo al que dedicar tu tiempo. 

Y entonces será cuando explote la burbuja, cuando volvamos a ser como antes, cuando había especialistas y profesionales en ciertas materias cuyo criterio puede gustarte más o menos pero que, al fin y al cabo, son los que acaban marcando las tendencias.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Los 30 son los nuevos 20. Esa gran mentira

En el momento en que cumples 30 años todo el mundo te viene con la manida frase de 'los 30 son los nuevos 20'. Y a cada año que sumes te dirán que son 21, 22, 23,... Como a alguien se le ocurra decirme el próximo lunes que cumplo 24 no respondo de mi reacción. No, los 30 no son los nuevos 20 por mucho que os empeñéis por mucho que lo diga Yo Donna o SModa. Son mucho peor.
A los 20 años cualquiera dormía a pata suelta, se iba de juerga y empalmaba con el trabajo del día siguiente y era capaz de comerse un cachopo entero sin que se le cambiara el gesto (incluso a veces forzando entraba café y postre). Desde hace cuatro años es imposible que yo haga cualquiera de esas cosas (y otras muchas que no entramos a detallar), y como yo, casi todos los de mi quinta.

El despertarte sin ningún motivo a las 8 de la mañana un domingo y levantarte a hacer cosas que tienes pendientes o -lo que es aún peor- adelantar previsiones es de lo más habitual cuando pasas de los 30. Incluso aunque el día anterior hayas salido te vas a despertar pronto y no harás nada productivo, pero sí que te arrastrarás hasta el sofá porque tienes resaca.

¿Cómo voy a tener resaca si sólo me he tomado tres cañas? Pues sí amigo, uno es capaz de tener resaca con tres cañas y sin siquiera haber tomado ninguna. Dolor de cabeza, malestar en la garganta, un trancazo de campeonato por haber cogido frío (ya no tienes 20 años para salir en manga corta de los bares) o ardor de estómago porque no, cenar cachopo ya no es tan buena idea como lo era hace 10 años son síntomas habituales de un treinteañero que ha trasnochado.

Ya si te has convertido en un adorador de la vida sana -algo que ocurre casi nunca antes de superar la treintena- no tendrás resaca porque no saldrás, pero igualmente te levantarás a las 8 de la mañana (o aún antes) para salir a correr y tuitearás sobre lo bien que te sientes después de haber gastado zapatilla durante 10 kilómetros y la vergüenza que has sentido al encontrarte a unos medio borrachos de vuelta a casa. ¡Tú eras uno de esos borrachos hace 10 años!

El dormir estaba sobrevalorado con 20 años y con 30 años desearías poder pasar el fin de semana durmiendo. Acostarte el viernes a las 8 de la tarde y amanecer el lunes para ir a trabajar. Diversas causas te lo impiden: tener hijos, que en la mayor parte de los casos también creen que dormir está sobrevalorado; tener preocupaciones que te roben el sueño o ser autónomo y currar fines de semana y festivos, totalmente compatible con el punto anterior, incluso con el primero, para lo que ya hay que tener mérito.

Uno con 20 años vivía con papá y mamá, o a lo sumo en un piso de alquiler compartido y financiado por papá y mamá porque estás estudiando. A los 30 puedes encontrarte que aún vives con papá y mamá o que eres de los afortunados que puede pagar un alquiler o hacer frente a una hipoteca. ¿Te acuerdas que cuando tenías 20 esto te sonaba a persona realizada, madura, segura de si misma y centrada en la vida tener un alquiler o una hipoteca? Bueno, pues cuando cumplas los 30 ya verás que no. Principalmente son personas que echan muchas cuentas y a las que se les cae el pelo.
Y de paso descubrirás que has alcanzado, incluso superado, la edad de tus personajes favoritos de cine o televisión y ¿qué has hecho con tu vida? ni una tercera parte de lo que hicieron ellos. Cuando acabó Friends Rachel tenía 33 años. Ahora mismo yo soy mayor que Rachel. ¡Soy mayor que todos los protagonistas de Friends!

Rachel a mi edad ya llevaba años trabajando en Ralph Lauren y le había ofrecido un contrato jugosísimo en París. ¿Cuándo tuve yo mi mejor momento laboral? Pues antes de cumplir los 30 cuando además no había problemas en decidir que este finde me iba a cualquier sitio sin siquiera mirar la cuenta del banco. Los 30 no son los 20, sobre todo si el cambio de década te ha coincidido con una crisis económica.

Con 20 años te sabías el nombre de todas las canciones que salían en la radio y ¡hasta te comprabas discos! A los 30 te puedes saber el nombre de los potitos de tu hijo, de las tiendas de decoración más baratas o el de diferentes técnicas para recuperar viejos antiguos. El último concierto al que fuiste fue al de alguno salido de Operación Triunfo.

A los 30 ya no socializas tanto fuera de casa, te vuelves más casero y te has vuelto un manitas que lo mismo arregla una tostadora que hace manualidades. Con 20 no eras capaz ni de abrir el bote de mermelada cuando era nuevo, pero ahora las necesidades son otras. Y prefieres pasar el domingo acurrucado en el sofá con una película o un libro a salir a tomar algo. Por el mero hecho de no tener que renunciar al pijama. Sí, a los 30 el pijama se convierte en tu ropa favorita.

Los 20 no tienen las preocupaciones de los 30, ni los achaques de los 30. A los 20 te tiñes 'por cambiar el look' y a los 30 querrías no hacerlo pero tienes que tapar las canas, que cada vez son más. El maquillaje tampoco es opcional y te haces especialista en antiojeras. Es lo bueno que tienen los pijamas, que no necesitan de maquillaje ni antiojeras.



domingo, 16 de noviembre de 2014

Qué hacer un domingo sin ganas (de trabajar)

Hace unos años el domingo era para mi el día de la semana más aburrido. No había gran cosa que hacer y la desgana hacía mella en mi, sobre todo si toca trabajar sin un horario fijo. Últimamente no es así, salvo excepciones. O quizás porque he encontrado varias cosas que hacer con las que conseguir que las horas pasen. No digo que sea más o menos divertido, pero sí que va matando el tiempo.

-Internet. Uno se da cuenta de que se aburre un domingo cuando no encuentra nada en internet que le interese. Los periódicos no traen reportajes interesantes ni encuentras post amenos en tus blogs más cercanos y ni siquiera hay consuelo en las redes sociales. Ya te has cansado de ver una y otra vez fotos de la paella que se ha comido la mitad de la gente a la que sigues en Instagram. Pero aún hay un par de sitios a los que acudir.

-Youtube. Ese fondo de sabiduría en forma de videotutoriales resulta de lo más adictivo. Yo, personalmente, puedo pasarme horas mirando cómo se construyen cajas de scrap que nunca seré capaz de hacer o vídeos de los mejores momentos de Miranda. Si nada de esto funciona busca trailers de las películas por estrenar o de los pilotos de series americanas si estamos en temporada.

-Pinterest. Esa red social que tenemos casi tan abandonada como Google Plus pero que nos da muchas más alegrías. Fotos de decoración, de peinados, de ciudades por visitar,... hasta de comida. Pero no, no son las paellas que aparecen en Instagram. Puedo pasarme horas (comprobado reloj en mano) yendo de pin en pin.


-Deja el ordenador y acércate a la tele. Puedes dormir la siesta con una de las películas de sobremesa, buscar  otra, o incluso una serie, en la que hasta el momento ni habías pensado. Si ya has agotado todas las opciones las webseries son una buena idea. Una temporada de Entre pipas dura menos de una hora.

-Aprende a cocinar. Lo mejor es que apenas tendrás comida en la nevera, así que olvídate de hacer todos esos maravillosos platos que has visto en Canal Cocina y te parecen tan fáciles. Tendrás que improvisar y acabarás pidiendo pizza para cenar. Al tiempo.

-Ya que estamos siendo osados: hacer ejercicio. Reconozcámoslo. Te lo plantearás y puede que lo consegas durante cinco minuto. Después abandonarás a causa de la dejadez que te invade.

-Otro reto: coge un libro y ponte a leer. Si la desidia no se apodera de ti y eres capaz de acabar el primer capítulo, mi enhorabuena.

-Descubrir nuevos hobbies. Aquí hay mucho entre lo que elegir: coleccionar sellos (aunque en domingo a ver dónde encontráis), buscar euros de todos los países en la cartera y bolsillos, aprender caligrafía o a dibujar. Para estas dos últimas los tutoriales de Youtube os serán muy útiles.

-Recuperar el blog que tienes medio abandonado y como no se te ocurre nada, escribir sobre qué hacer para perder el tiempo el domingo.

sábado, 8 de noviembre de 2014

Culpo a películas y series por mis altas expectativas como periodista

Vale que el periodismo es una bonita profesión, vale que está idealizado por el 98% de la población (es decir, todos aquellos que no conocéis a un periodista) y vale que puede dar mucho juego a la hora de crear argumentos de ficción, pero ¿es necesario crear tales expectativas en torno a una profesión?

Ya os contesto yo: no. Las películas y series de los últimos 20 años han creado unas expectativas alrededor de lo que significa ser periodista que no se parecen en lo más mínimo a la realidad. Me diréis que sí, que la profesión de médico, de abogado y de bombero está también exagerada. Y yo os diré que sí, pero que no tanto.

No es algo solo de la industria audiovisual, sino del mundo en general. En mi primer día de clase en la Complutense nos dijeron que no nos preocupáramos por no entrar en el aula, que en segundo el 40% de nosotros no se matricularía. Las expectativas son tan altas cuando entras que la decepción que te llevas es de las que hacen historia. Y eso sin tener contacto con el verdadero trabajo.

Por suerte a mi me pilló ya con la carrera casi acabada y teniendo conocimiento real de la profesión de periodista cuando caí en la cantidad de mentiras que nos habían vendido las series y películas en las que aparece un periodista. Corrijo: una periodista. No me digáis porqué, pero con nosotras se ceban. Cualquiera que haya visto un par de películas románticas cada año querría ser periodista. Es lógico.

Y sí el caso más evidente de altas expectativas es el de Sexo en Nueva York. Lo habré comentado cientos de veces: una mujer que escribe una columna semanal en un periódico de forma freelance (y ésta no se ha topado nunca ni con la Seguridad Social ni la Agencia Tributaria ya os lo digo yo) no puede tener ese tren de vida, ni siquiera soñarlo. Y no lo digo yo, hubo quien echó las cuentas y Carrie debería tres billones de dólares.

Ahondando en el tema económico. Días atrás vi Gone girl, en la que los dos protagonistas son periodistas. Bueno ella escribe test para revistas femeninas y él artículos para publicaciones masculinas y tienen un casoplón propio de La Moraleja, al que se mudaron desde su espectacular piso de Nueva York. ¿Por escribir test, por muchos que escribas, puedes permitirte eso? Ya os lo digo yo: no.

En La boda de mi mejor amigo Julia Roberts era una crítica gastronómica que llevaba una buena vida. Vale, lo de ella cuela, lo de su mejor amigo NO. Un hombre que se dedica a cubrir la liga universitaria de baseball, lo que traducido a España vendrían a ser los partidos de fútbol de 3ª división, esos cuyas crónicas en la mayor parte de los casos ni se cobran, se hacen por amor al periodismo, al equipo o porque no tienen otra cosa con la que entretenerse los domingos por la tarde.

Para eso es más realista Shopaholic, una chica que trabaja escribiendo artículos vanales y no le llega el dinero para todo lo que se compra. Vale que se compra demasiadas cosas y muy caras, pero esa es la realidad. El dinero no llega. 

Sigamos con estereotipos de periodistas en el cine. Cómo perder a un chico en diez días. Tú quieres demostrar esa creencia y le pides a tu jefa, rodeada de toda la redacción, que te dé cancha para conseguirlo. Que durante las próximas dos semanas te vas a dedicar a eso. Diez años atrás ocurrió algo parecido en Algo para recordar con Meg Ryan en el papel de Kate Hudson y con Rosie O'Donnell como jefa. Ya sabéis lo que pasó en las películas, yo os narro la conversación que sería real:

REDACTORA: me intriga este tema (no dices que es personal por completo por si cuela) y podría dar para un bonito reportaje. Necesito unos días a mi aire y dinero para llevarlo a cabo.
JEFA: vale, en tu tiempo libre puedes hacer lo que quieras, pero no esperes que la empresa te pague las copas. (Lo dice ocultando una risa maligna porque sabe que no tienes tiempo libre).
REDACTORA: pero necesito todo el día, no puedo trabajar en otra cosa. (En ese momento tus compañeras desaparecen para evitar que les salpique el tema)
JEFA: tú verás, pero hay una lista de chicas tan listas como tú haciendo cola por tu puesto.

Ojo que ésta última frase a casi todos nos la han dicho alguna vez y jamás la habréis oído en la televisión. Como tampoco es cierto lo que muestran en El diablo viste de Prada que pasándolas canutas y comportándote como la esclava de tu jefa vas a llegar a algo. No, no llegarás a nada porque en unos meses acaba tu contrato y ya habrá otra que te sustituya. El mundo es así de duro. No es exclusivo del periodismo. Pero en nuestro caso cada año salen muchos de las facultades de Ciencias de la Información.

Pero si no eres titulado no te preocupes, que también puedes ser periodista y salir en la tele. ¿Has oído hablar de Bridget Jones? De su formación académica sabemos poco, básicamente que no sabe hacer la O con un canuto y respondiendo a un anuncio del periódico se convierte en redactora de la versión inglesa de Las mañanas de La 1.

Pero que tú lo que quieres es salvar el mundo. No pasa nada, en The ring una periodista y madre soltera para más señas lo consigue. ¡Y en el camino liga!

¿Se os ocurren más películas o series de ejemplo? Porque que conste que están han salido de repente, sin siquiera pensarlo.

martes, 7 de octubre de 2014

Sexo en Nueva York 3 ¿Qué podemos esperar?

Esta mañana nos hemos despertado con la noticia del día -no, no voy a hablar de ébola: podría haber una tercera película de Sexo en Nueva York. Jennifer Hudson habría dejado caer la posibilidad de una nueva entrega cinematográfica de las cuatro amigas y una encríptica conversación de Twitter (la de la foto) entre Kristin Davis y Sarah Jessica Parker podría referirse a la vuelta de Sexo en Nueva York.

Puede ser mentira -se ha hablado varias veces de la posibilidad de una tercera película- o puede ser debido a la neura de los últimos tiempoos de recuperar series que triunfaron años atrás con la idea de que volverán a hacerlo. En el caso de Sexo en Nueva York la primera de las películas no convenció demasiado y la segunda fue un desastre. ¿Qué podemos esperar de la tercera? No preveo nada bueno, pero sí que podemos especular.

En unas declaraciones Sarah Jessica hacía referencia a que había una historia de Carrie sin contar. Ojo, que la serie tuve cinco temporadas, se hicieron dos películas y después una nueva serie, The Carrie diaries sobre la adolescencia de la rubia. ¿Qué falta por contar? Hay que tener en cuenta, como bien apuntaba Sergio Mijares, que las actrices ya tienen una edad, así que no pueden volver hacia atrás, a la juventud de Carrie.
Así lo que nos queda es una nueva actualización de la vida de las cuatro amigas, al igual que se hizo en las dos películas ya existentes. En una Carrie se casaba con Mr Big y en la segunda el divorcio sobrevolaba el matrimonio y entraba en escena Aidan. ¿Qué nos queda ahora?

Hay que tener en cuenta que las fans de Sexo en Nueva York se dividen, básicamente, entre las que querían que la columnista se quedara con Mr Big y los que querían que lo hiciera con Aidan. ¿El modo de contentarlos a todos? Mr Big fallece y una Carrie viuda encuentra de nuevo el amor en manos del maderista.
¿Soy trágica? Sí, pero es que en las grandes tragedias es donde hay sitio para los grandes amores. No veo posibilidad de un divorcio entre los señores Big después de tantas idas y venidas. También podría ser que conociéramos a una Carrie madre y los hijos de Miranda y Charlotte (ya tendrá familia numerosa) serán adolescentes.

¿Podrían ellos ser los que cogieran el testigo? Pensando en el lado comercial de mantener la saga hasta la extenuación sería buena idea el ir pensando en cambiar de generación y que sean otros jóvenes los que centren la atención de una audiencia que también ha crecido. La idea reconozco que no es mía, la leí hace tiempo, pero no recuerdo donde.

De lo que tampoco me acuerdo es de las veces que se ha especulado con la posibilidad de una nueva entrega de Sexo en Nueva York. ¿Será esta vez verdad? ¿Merece la pena pensar en otra película viendo el batacazo de la anterior?


viernes, 26 de septiembre de 2014

¿Por qué no hay series románticas y sí canales para chicas?

Puede que hoy tenga un día más tonto de lo normal o puede que el menú seriéfilo del día no haya ayudado demasiado a la situación. Para comer me puse (por segunda vez) con el piloto de A to Z, una serie que estrenan la semana que viene en Estados Unidos. Y la sobremesa fue para Ciega a citas, la serie de Cuatro que hoy llegaba a su fin. Eso unido a que he escrito un post sobre la primera de las series para Series de Bolsillo me ha dejado con una duda: ¿por qué no hacen series románticas y se inventan canales para chicas?
En el post en cuestión (aquí) no había sitio para tanta reflexión, así que me la he traído aquí. A to Z es una serie que narra la relación de un chico y una chica con grandes toques de romanticismo por parte de él y un argumento que bien podría ser el de cualquiera de las miles de películas románticas que nos ofrece -para mi gozo y el de muchos más- la industria cinematográfica cada año. 

Pensándolo mientras veía el primer episodio me daba cuenta de que he visto pocas series que se puedan tildar de románticas y puede que la más evidente fuera Vacaciones en el mar, que tiene la friolera de 37 años. No deja de resultar cuanto menos curioso, teniendo en cuenta que hoy en día se hacen series que tratan temáticas tan diversas como vampiros, hombres lobo, terror, misterio, policiacas,... Luego me he acordado de Diario de una doctora, una serie alemana con bastante años que también incluirse en este reducido club. 
¿Por qué no hacer series románticas y que no sean telenovelas? Me refiero a productos que vayan en la línea de las películas en que chico conoce a chica, se enamoran, se enfadan y al final se solucionan todos los problemas y se casan; sin más cosas alrededor que un embarazo sorpresa. 

El argumento no puede resultar más sencillo y a buen seguro que tendrían buena acogida. Para muestra la serie de la que os hablaba antes que hoy terminó en Cuatro, que aunque tenía ciertos aires telenovelados, suponía una vuelta de tuerca y agradaba a la audiencia a pesar del maltrato recibido en los últimos meses por parte de la cadena. Aquí una comparación entre Ciega a citas y las películas de Bridget Jones.
Teniendo en cuenta que hoy en día crean canales de televisión para chicas -algo que nunca entenderé partiendo de que no creo que existan series para mujeres- este tipo de propuestas serían ideales para llenar su parrilla. Su política es emitir productos pensados para el público femenino, qué hay más típico que crear que las comedias románticas son para chicas.

Entre el reality de novias que buscan vestidos espectaculares en Beverly Hills y los programas de reformas en arreglan casas que son una ruina en cuatro días y triplican su valor iría perfecto uno o dos capítulos de este tipo de series. ¿Si en las películas, incluso en la literatura, esta temática funciona, por qué no iba a hacerlo en la televisión?

Hablando de los canales femeninos (este adjetivo suena aún peor), ¿sabéis que en España tenemos cuatro de estos canales? Pronto se pondrá en marcha Fox Life y acompañará en la parrila a Cosmopolitan, Divinity y Nova. De momento sólo hay un canal masculino, que es Energy. ¿La paridad no era esto, verdad?

domingo, 5 de enero de 2014

Hatufim, para descubrir un poco de Israel

Me echaron ayer en cara que cómo podía ser que escribiendo en varios blogs y dando guerra a otra gente para que se hiciera el suyo propio no tuviera un blog propio de series. La respuesta es la habitual en estos casos: no me da la vida (lo cual es muy cierto), acompañada de puedo escribir de series siempre y cuando quiera en mi blog. Anda, mi blog, a ver desde cuando no escribo.... el verano pasado.

Pues bueno si hay que escribir en un blog propio de series se hace, qué problema. Y, ¿de qué escribir? Pues de los propósitos seriéfilos de Navidad. Que sí, que la gente piensa en propósitos cuando empieza el año nuevo, pero yo me los propongo cuando hay vacaciones en el calendario seriéfilo y qué queréis que os diga, los cumplo mucho mejor que eso de mejorar el inglés y ponerme a dieta.

Teniendo en cuenta el mal ritmo que llevaba esta temporada de series temía que en Navidad no pudiera cumplir ni la mitad de lo previsto. No ha estado mal porque incluso he introducido alguna serie que no estaba prevista. Pero a lo importante: ¿qué es lo mejor que he visto? Hatufim, esa serie en la que se basó Homeland y que no se parece en nada a Homeland.


Ahora es cuando llega el momento de soltarse el pegote de que he visto una serie israelí porque ya no me llega ni con las norteamericanas. No, no es por eso. Pero lo cierto es que viene muy bien ver qué hacen en otros países más allá de los EEUU y el UK. Que ya sabemos que lo hacen bien, pero tampoco se les da mal a los nórdicos ni, por lo visto, a los israelís.

El verano pasado lo dediqué a ver series noruegas y danesas y me gustó  mucho. Una vez acostumbrada a no entender nada de lo que dicen e ir leyendo subtítulos puedes descubrir cosas de lo más interesante. Y eso es lo que me he pasado con Hatufim. Más allá de la trama, que lo cuentan muy bien en sus blogs Mobius  y Ainhoa, sirve para descubrir un poco más de Israel más allá del drama que es la vuelta a casa de unos soldados que estuvieron retenidos durante 17 años como prisioneros de guerra.

Sí, soy una ignorante de la vida que poco más no sabe situar Israel en el mapa y tardó en enterarse de que el conflicto en cuestión era con Líbano. Bueno, lo de que hablaban dos idiomas diferentes tuvieron que decírmelo y ya luego me puse yo a investigar por mi cuenta.

En Israel son mayoría judíos, mientras que en Líbano musulmanes. Y en este último país hablan árabe, pero en el otro sobre todo hebreo. Escriben de derecha a izquierda, al igual que leen los libros (y yo el periódico), pero los números los escriben de izquierda a derecha y con nuestra misma grafía. ¡Un lío, vamos!

El servicio militar en Israel es obligatorio, igual que aquí antes, pero también para las mujeres. Ellos tienen que estar tres años y ellas sólo dos, pero ojo, que si estás casada te libras. También si eres madre, estás embarazada o eres religiosa.

Y uno de los grandes descubrimientos de esta serie es conocer algo del Mossad. Sí, que todos habíamos oído hablar de él, pero viendo lo visto, la CIA no les llega ni a la rodilla. Menudo trabajo que tienen y menuda involucración por parte toda la sociedad. ¡flipante!

Hatufim es un drama que se centra más en lo personal que en tramas sobre si se es o no espía y en las escenas familiares es donde acabas por enamorarte de la serie. ¿Por qué? Pues porque resultan bastante parecidos a ti y a mi, mucho más que Carrie, Brody y su extraña familia. Eso sí, tienen sus peculiaridades, como todo humano, porque ¿qué madre española después de tener 17 años secuestrado al marido iba a dejar que se llevaran a su hijo al servicio militar?


Yo imagino a la mía y deja sordo al primer ministro de las voces que le mete. Perdón, primera ministra, que las mujeres tienen rebaja en el servicio militar obligatorio, pero es una mujer la que manda en el país. Incluso llevan mechas en el pelo (menudo pelazo tienen, por cierto), algo que en Estados Unidos o el Reino Unido es prohibitivo (por lo que cuesta, conste) parece que en Israel no tanto. No es de extrañar teniendo en cuenta que la manicura y el maquillaje es impecable y la moda es de lo más occidental. La ropa de los hombres no, deja bastante que desear.

Después de todo lo bueno que tiene Hatufim, lo mucho que me ha gustado y lo que puedes aprender (sí, las series pueden ser divulgativas a veces) un pequeño apunte marujonil: que poco miran los israelíes (de los libaneses ni hablo) por la decoración, por tener arreglada la casa o el coche. Paredes rosas, escaleras que se caen a cachos,... Un horror, chica.

No sé para qué quieren que me abra un blog de series, porque mira qué rollo para acabar hablando de decoración.

sábado, 21 de enero de 2012

El cierre de Megaupload y alternativas posibles

El libre albedrío del que gozaban hasta ahora los piratas tiene los días contados. Pues vale. Llevo varios días escuchando en la radio y en la televisión eso de que los que consumen páginas de descargas somos piratas y me río sola. Ya cuando supuestos entendidos en la materia hablan de que el cierre de Megaupload supondrá la recuperación de la industria cinematográfica ya directamente lo apago, porque vamos...

No sé porque todos (probablemente sin haberlas usado nunca) piensan que en las páginas de descargas directas únicamente pueden descargarse películas. Eso de que también alberguen música, series, apuntes o contenido personal (y sin esos derechos de autor que algunos defienden) de toda índole se les pasa por alto. Puede que sea cierto que mucha gente descargue películas, pero yo, sinceramente, las descubrí cuando quise ver series (principalmente estadounidenses) sin tener que esperar meses.



Visito el cine con frecuencia, compro libros y discos de manera oficial, pero las series las veo descargas del ordenador. Sí, soy así de mala persona. Y lo hago siendo consciente de que no estoy haciendo daño a sus creadores. En todo caso, al contrario. Recomiendo series a mis amigos para cuando las emiten en abierto en España y hay veces que las veo por web y también en la televisión (a pesar de que me entran ganas de quitarles el sonido con algunos doblajes).

¿A qué viene mi afán seriéfilo? No es que no tenga nada mejor que hacer con mi vida (ya lo anuncio), es que me gusta ver las series al día y mientras internet me lo permita voy a seguir haciéndolo. No hablo de retrasos de dos semanas o un par de meses, sino de años.

Voy a poner un ejemplo. CSI Las Vegas, una de las series más conocidas y que, a pesar de la cantidad de años que lleva en antena, sigue teniendo espectadores. En Telecinco han emitido recientemente la décima temporada, en AXN la undécima y yo, en un rato (gracias a las descargas), veré el undécimo capítulo de la duodécima temporada. ¡Dos años de diferencia! No hago más comentarios.

Cierto que hay series que llegan antes, pero siempre a canales de pago, no a los de la TDT. Fox llegó a estrenar alguna serie antes en España que en Estados Unidos y TNT estrenó esta semana Alcatraz al día siguiente de haberlo hecho en América.


No son casualidades, sino que algunas cadenas se han dado cuenta de que en España hay mucho seriéfilo y que las descargas directas (torrents y cía.) les están comiendo parte de la tajada. Eso y el cada vez mayor interés de la gente por ver contenido (series y películas) en versión original. Sin contar con los horarios y las pausas publicitarias que en determinadas cadenas son insoportables.

Si uno puede descargarse un capítulo en minutos en su ordenador, verlo en el momento que quiera, en versión original (con subtítulos o sin ellos) y sin pausas publicitarias lo que resulta difícil de entender que no lo haga. Otra cosa es el modelo y negocio de estas páginas, que puede ser cuestionable (no lo niego).

Entonces lo que toca es hacer cambios, empezando por las propias cadenas de televisión, y buscar un modo de ofrecer el mismo servicio siendo rentable para sus consumidores. Volvemos a lo mismo que con la música o las películas. ¿Alguien duda que si ofrecen este contenido a un precio competitivo no lo vamos a aceptar? Muestra de ello son los beneficios que tienen este tipo de empresas.

lunes, 15 de agosto de 2011

¿Sexo en Nueva York otra vez en televisión?

Como debo ser de las pocas personas que en pleno puente de agosto no se fue a ningún lado ayer me pegué un atracón de televisión de padre y muy señor mío. Aprovechando la existencia de Divinity, que cada vez tengo más claro tiene por único fin repetir las series que ya emitió Cosmopolitan, me tragué la mitad de la última temporada de Sexo en Nueva York.

No sé cuánto tiempo estaría viendo capítulos, porque entre medias me quedé dormida, estudié, entre otras cosas. Aún así en cuanto apareció Mister Big en el último capítulo senté el culo delante de la tele y nada me hubiera hecho levantarme. A pesar de que no sé ya las veces que vi el final ayer descubrí algo nuevo: mis altas esperanzas de que que un tío cambie y se convierta en normal es culpa suya (Gracias guionistas de Sexo en Nueva York).

Y con la sensación de que esta sería una de las últimas imágenes que vería de la serie apagué la tele. En unas horas empezaba a correr por Twitter la posibilidad de que estuviera equivocada, a la vista de lo publicado por TheDailyMail. Resulta que tras las críticas de la segunda película de Sexo en Nueva York la Sarah Jessi tiembla de sólo pensar volver a tener que estrenar otra cinta, así que como ve más seguro recuperar la serie (yo también) se plantea una séptima temporada.


Ella la produciría, pero falta saber si Darren Star estaría dispuesto a encabezar el proyecto (produce, escribe, dirige). Según se dice es el que tiene la última palabra y puede que sea difícil de convencer, ya que se ha negado a hacerse cargo de la película en la que supuestamente se está trabaja y que narraría la adolescencia de Carrie (no tienen tampoco actriz protagonista porque nadie se atreve).

De momento todo parecen ser cantos de sirena, porque entre otras cosas falta concretar dónde arrancaría la séptima temporada: ¿donde lo dejó la sexta o las dos películas? Ni que decir tiene que para mi debería dar continuidad a lo visto en la televisión y, previsiblemente, llenar el espacio entre el final de la serie y el principio de la primera película.
 

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