De Gran Hermano, cuando empezó, se decía que era un experimento sociológico. Siempre me apasionó como tal. El reality perdió toda la sociología posible a partir de la segunda temporada y no fue hasta hace un par de años que encontré otro fenómeno sociológico igual de apasionante: el extraño caso de cómo Mr Wonderful puede venderte cualquier cosa.
Primero era porque estábamos en crisis y los mensajes positivos nos levantaban el ánimo, pero ¿ahora? Ya no se limitan a los mensajes positivos, sino a cualquier cosa. No hay mercado que se les resista: papelería, bodas, niños, cocina... Los han probado todos y a cual con más éxito.



